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martes, 10 de julio de 2018

El día de la elección: A una semana de haber sido parte de la Historia





Siempre he pensado que las ciencias humanas deben dignificarse, incluso, desde la forma en que se escriben. Escribimos "historia" (con inicial minúscula) como si fuera algo efímero, casi insignificante, cuando deberíamos escribirla con mayúscula, "Historia", pues es el nombre propio de los hechos que han quedado plasmados en el camino del tiempo.

Para un servidor la jornada electoral empezó el miércoles 27 de junio a eso de las 6:00 p.m., pues recibí la visita de los capacitadores electorales, Federal y Estatal, en mi domicilio ubicado en uno de los bastiones que formaron por décadas parte del corporativismo PRIISTA, el Estado de México. Uno a uno fueron sacando los materiales electorales para tenerlos a la vista: las boletas foliadas, sello "votó 2018", tinta indeleble, la lista nominal de electores de mi sección, material de papelería, los lápices QUE SÍ SE BORRABAN, actas, actas y más actas, todo en una caja con los logotipos de INE y por fuera el sobre del PREP, donde se ponen las actas para tener a la vista los resultados inmediatos.


Llegó el día, 1 de julio y a las 7:30 a.m. pasó uno de los capacitadores por mi familiar que sería el Presidente de Casilla, de ahí que el material electoral fuera llevado a mi domicilio. Me levanté igual de temprano y pensé, voy a votar tan pronto abra la casilla, ya cumplí y ahora sí, todo el día a ver partidos y resúmenes del Mundial Fútbol Rusia 2018.



Llegué a la casilla unos 20 minutos antes de las 8:00 a.m., habían representantes de los Partidos (los identificaba porque todos traían listas de electores y oficios del INE que los acreditaba como tales), los funcionarios intentaban armar las mamparas para ejercer el voto libre y secretamente y, hay que decirlo, ensamblarlas es todo un arte, así como las urna separa depositar los votos, por lo que la casilla abrió tarde.

De pronto y sin esperarlo, recibí una noticia y petición, todo al mismo tiempo: "hace falta un funcionario, no llegó el primer secretario de la casilla ¿podría apoyarnos con los servicios de esa función?", de inmediato y sin pensarlo dije que sí, me pidieron mi credencial de elector, me ubicaron en la lista nominal y me dieron un instructivo con mis funciones.

La jornada transcurrió con relativa normalidad sin mayores sobresaltos, excepto por un detalle: la participación ciudadana fue arrasadora, un elector tras otro llegando a ejercer el sufragio, apenas tuvimos tiempo para votar y comer algo leve. A eso de la una de la tarde una funcionaria de casilla se acercó a la mesa directiva y dijo que pasaba algo en una mampara, la Presidenta se acercó y tomó del interior una boleta marcada a favor del PRI con una “V” dibujada a lo largo y en ese momento recordé un video que circuló en redes sociales donde se decía más o menos: “¿vas a vender tu voto? Sabemos de tu necesidad y no te diremos que no lo hagas, pues el dinero que te darán por él te servirá para resolver una necesidad, sin embargo, te sugerimos, véndelo y caro, lo más que puedas, luego, cuando estés tu solo en la casilla dibuja una gran “V” a lo largo de la boleta y así no solo anularás el voto, sino que además sabremos qué partido está comprando los sufragios. Cuando vi la boleta con la gran “V” y recordé el video de las redes algo pasó por mi mente: “¡México está despierto! el tigre está presente, no uno salvaje y destructor, sino astuto, prudente y listo para defenderse”.


Hacia el final de la jornada, pasadas las 3:30 o 4:00 p.m. se dejaron venir muchos chavos, jóvenes con poco más de los 18 años de edad, uno tras otro llegaban y mientras yo en mi calidad de Primer Secretario, recibiendo credenciales y marcando a los electores en la lista nominal con el sello “Votó 2018”. El final llegó, a las 6:00 p.m. en punto al no haber más gente formada para votar, la Presidenta de Casilla declaró clausuradas las labores de ejercicio del sufragio electoral y procedimos a realizar lo propio con el llenado de actas, cancelación de boletas sobrantes, desmontando las mamparas y, por fin, el gran momento, el conteo de los votos, para lo que nos dividimos en dos mesas, la Federal y la Local, en la primera se contarían los votos para Presidente de la República, Senadores y Diputados Federales; en la segunda se haría lo mismo para Ayuntamiento y Diputados Locales. En esta ocasión no se eligió Gobernador del Estado de México. Yo estuve asignado a la mesa de elecciones federales.

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Los representantes de los Partidos estaban más pendientes de la mesa federal que de la local. La Presidenta de Casilla procedió a abrir la urna de Presidente de la República, di las indicaciones a los presentes sobre cómo se contarían los votos: los separamos, primero por votos por partido en lo individual, al final las coaliciones, candidatos no registrados y votos nulos. Una escrutadora abría la boleta, me la pasaba y decía en voz alta para quien era el voto, la otra escrutadora acomodaba las boletas por partido… PRI, PAN, PRI, PRI, PRI, MORENA, MORENA, MORENA, MORENA, MORENA, Nueva Alianza, MORENA, MORENA, MORENA, PRI, Partido Verde, Verde, PT, MORENA, MORENA, MORENA, MORENA… Así transcurrió la apertura de boletas, una tras otra para MORENA, pocas para los partidos que acompañaron la coalición Juntos Haremos Historia que abanderaba Andrés Manuel López Obrador y apenas una pequeña fracción para el resto, PAN, PRI, PRD, Nueva Alianza, Partido Verde y Movimiento Ciudadano. Al voltear a ver las torres de votos por partido la de MORENA casi caía al suelo de tantas boletas, teníamos al tigre sobre la mesa, ese tigre astuto que acudió y con el rugido del sufragio dijo ¡NO MÁS DE LO MISMO, FUERA LOS CORRUPTOS DE MI TIERRA, ESTE ES MI PAÍS Y LO VOY A DEFENDER!

El apoyo a López Obrador fue arrollador. Ningún Partido alcanzó siquiera los 90 votos, mientras que MORENA en Presidencia de la República, Senadores y Diputados Federales rebasó los 200 votos en cada cargo, fue ahí donde pude sentir la esperanza recorrer a lo largo de mi espalda, no daba crédito de lo que sostenía entre mis manos y decía en voz alta para el registro en el acta de escrutinio y cómputo: “Partido Acción Nacional, PAN, candidato, Ricardo Anaya Cortés, 56 votos; Partido Revolucionario Institucional, PRI, candidato, José Antonio Meade Kuribreña, 67 votos; Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, candidato, Andrés Manuel López Obrador, 206 votos”. El Verde y Nueva Alianza que apoyaron a Meade obtuvieron 3 votos cada uno, el PRD y el Movimiento Ciudadano que apoyaron a Anaya obtuvieron 7 y 5 votos respectivamente y el PT y el PES que acompañaron a López Obrador obtuvieron 8 votos cada uno. Se sumaron por coalición 3 votos para Meade, 5 votos para Anaya y 24 votos para López Obrador. El conteo final: Anaya se fue con 73 votos, Meade con 76 votos, El Bronco con 36 y López Obrador con 246.


Cuando vimos los resultados, los representantes de Partido comenzaron a distribuir comunicación con sus líderes y, de pronto, una joven que representaba a MORENA en la casilla gritó: “Meade ya se declaró perdedor”; a los pocos minutos se escuchó el susurro del representante del PAN: “Anaya ya se bajó del carro, ya valió, recojamos, pidamos nuestras copias y vámonos”. Después de todo el ajetreo abrí mi twitter en el celular, era un hervidero de hashtags sobre la campaña y la victoria de AMLO y se me ocurrió buscar en la cuenta de Presidencia de la República el mensaje del Presidente Peña Nieto quien, como todo un demócrata, reconocía la victoria de la coalición Juntos Haremos Historia y felicitaba a Andrés Manuel López Obrador como el próximo Presidente de México. Después, ya en casa, busqué el mensaje de Lorenzo Córdova, Consejero Presidente del INE, dando las cifras: “participación ciudadana aproximada 63%” y “Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia obtiene entre el 53.1% y el 53.8%, por lo que al no haber una cifra cercana entre los dos primeros lugares de la contienda, se le puede declarar como virtual ganador de la elección para el cargo de Presidente de la República”.


Fue entonces que entendí que el hambre, el cansancio, el esfuerzo y la dedicación valieron la pena. En mi casilla tuvimos una participación ciudadana aproximada del 75%, poco más de 450 votos de una lista de 600 electores y entonces cotejé mi teoría, lo que había leído en un par de libros, el fraude puede ser vencido por la alta participación ciudadana.

Finalmente en mi cuenta de Facebook puse el siguiente mensaje al día siguiente de la elección Presidencial:


La reacción visceral de la población expresada el día de ayer en la participación masiva en las urnas no la crearon #AMLO y su campaña y tampoco #MORENA y sus principios partidistas... La creó un sistema acostumbrado a tomar lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Muchos votamos por #LopezObrador razonadamente pero hay muchos otros que votaron por él con la rabia de que por años hemos sido literalmente desangrados sin poder, en apariencia, hacer nada. ¿Hay tigre? Sí, y ahora toca al nuevo gobierno domarlo y alimentarlo sanamente para que no monte en furia y, pese a haber simpatizado desde el principio con el proyecto morenista, ahora toca el siguiente paso del ejercicio de la democracia, a saber, exigir lo prometido y participar en lo acordado, porque mi voto emitido ayer no fue un cheque en blanco. No es Andrés Manuel, no es MORENA, es #México , que no se nos olvide.

2 comentarios:

luis cabrera dijo...

yo siempre soñe con ver llegar ese dia y aun no me la creo, tendremos un mejor mexico, nos sacudimos de miles de ratas chupadoras de los recursos de mexico, lo felicito enormemente por el papel que desempeño en las elecciones pasadas.

El crítico dijo...

Luis Cabrera...

Fue todo un reto, el tiempo, la presión sobre todo en la mesa federal, pero al final las cosas se fueron dando excelentemente. Gracias por leer, comentar y compartir en sus redes sociales para ayudarnos a llegar a un mayor número de personas.

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