Emilio Lozoya Austin declaró que legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) habrían recibido $52 millones, 380 mil pesos en sobornos para aprobar las reformas del el Pacto por México.
Los presuntos cómplices de esta aberrante alteración al estado de derecho son
* Ricardo Anaya Cortés (ex-candidato del PAN a la Presidencia de la República, coordinador de la bancada del PAN en San Lázaro y presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados).
* Francisco García Cabeza de Vaca (hoy Gobernador de Tamaulipas).
* Ernesto Cordero Arroyo (entonces era Senador plurinominal por el PAN).
Anaya lo niega
Por su parte Ricardo Anaya calificó las acusaciones de Lozoya como falsas y, tras asegurar que nunca ha cometido un acto ilícito, afirmó que la información es absurda porque fue durante el sexenio del entonces panista Felipe Calderón cuando el PAN impulsó con más fuerza una Reforma Energética.
Cabe mencionar que en aquel tiempo fue el PRI el que bloqueó la iniciativa blanquiazul debido a que "no beneficiaba al pueblo de México".
Anaya declaró que votó convencido por la Energética y no porque le hubieran ofrecido pago alguno por su sufragio, por lo que las acusaciones son una intentona de golpeteo político.
El Gobernador García Cabeza de Vaca también lo niega
El Gobernador García Cabeza de Vaca, como era de esperarse, también negó el haber recibido sobornos de Lozoya Austin o de algún otro miembro del gobierno de Enrique Peña Nieto mientras fue Senador del PAN por Tamaulipas e integrante de la Comisión de Energía.
Cabeza de Vaca afirmó que su voto en favor de la Reforma Enegética fue por convicción y no por haber recibido soborno alguno.
Ernesto Cordero, igual lo niega
A través de su cuenta de Twitter, el ex-senador plurinominal Ernesto Cordero, también negó la acusación de haber recibido algún soborno y declaró el ya típico "rechazo categóricamente".
Rechazo categóricamente las acusaciones en mi contra que aparecen en diversos medios de comunicación, atribuidas a @EmilioLozoyaAus Son falsas, sin sustento ni pruebas. Siempre he actuado con legalidad en las responsabilidades que he desempeñado como servidor público.
Desde que pasó el 1 de julio de este año todo, en serio todo, ha sido exigencia para una opción política que aún no ha llegado por completo al poder.
Desde el 1 de septiembre todo, en serio todo, ha sido mandato popular hacia los legisladores de MORENA, quienes tienen encima una lupa que jamás se había visto.
Dos casos
Que si Napoleón Gómez Urrutia está arropado pese a supuesto desfalco minero y aunque libró ya 11 juicios no importa, se le sigue tachando de corrupto y ladrón.
El otro es el de Nestora Salgado, a quien siguen etiquetando de delincuente secuestradora pese a que se demostró que en Guerrero actuó conforme a Derecho bajo las facultades que le conceden el régimen de usos y costumbres amparados por la Constitución.
Aun hay gobierno para eliminar el IEPS
Aunque EPN y su administración todavía son gobierno, no se les exige como se debería y esta acción se vacía en AMLO, los Legisladores Federales y la marca Morena.
Peña Nieto tiene actualmente el poder para hacer todo lo que la ultra derecha, los mal llamados "derechairos" exigen, y una de estas peticiones a ultranza es la eliminación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, el IEPS.
El IEPS en tiempos de Calderón
El IEPS es un impuesto especial aplicado a ciertos productos, por ejemplo, a los de alto contenido calórico (dulces, chocolates y refrescos) y los combustibles.
Ahora, dicho impuesto es implementado directamente por la Secretaría de Hacienda desde el sexenio de Felipe Calderón quien, dicho sea de paso, tenía como titular a Jose Antonio Meade, de ahí que al ex-candidato presidencial del PRI se le conozca como "El Padre del Gasolinazo".
A pesar de ello, el llamado gasolinazo en el sexenio de Calderón, fue implementado gradualmente, es decir, la gasolina subía unos pocos centavos cada mes, por lo que el aumento casi no se sentía, aunque cabe mencionar que el Presidente del empleo (que terminó siendo más bien el Sepulturero de la Nación) se quedó con las ganas de probar las mieles de la Reforma Energética que, en aquel tiempo, bloqueó el PRI.
El IEPS en tiempos de Peña Nieto
El Presidente Peña Nieto recibió el Poder de manos de su antecesor en los primeros minutos del día 1 de diciembre de 2012, es decir, en la noche y oculto del escrutinio público; luego el mismo día cumplió con el trámite de ley, la Protesta ante el Congreso de la Unión.
Ya en la Presidencia EPN pasó 2013 y 2014 con el mismo esquema de aumento, mientras que se gestaba, ahora sí, la Reforma Energética. Una vez con el apoyo legal aprobado por los Partidos (excepto Morena y unos pocos legisladores del PRD) el Presidente tuvo el cinismo de salir en medios de comunicación y afirmar que "en 2015 ya no habría más gasolinazos".
El gusto duró poco porque lo peor estaba por venir.
El desmadrito y el fatídico 2017
Ya en 2016 se dieron las primeras concesiones a privados para la explotación de petróleo con beneficios casi directos para ellos, pues la utilidad que se obtenga de la extracción del energético es compartida y se emiten los primeros permisos para la instalación de gasolineras de dichas empresas.
En 2017 se tomó la decisión de liberar el precio de la gasolina UN AÑO ANTES de lo programado en la Reforma Energética, es decir, que no conformes con vender la independencia energética mexicana decidieron desfalcarla antes de tiempo para darle una estocada mortal de la que sería casi imposible recuperarse y es aquí, estimado lector, donde nos encontramos ahora, con un PEMEX debilitado, el futuro energético comprometido y el litro de gasolina más caro que el dólar estadounidense.
El IEPS en tiempos de AMLO
La oposición al nuevo gobierno sabe que, ante la entrada de empresas privadas a la explotación de petróleo, PEMEX pierde una cantidad considerable de ingresos, por lo que solo queda el IEPS para cubrir una parte del bache financiero que esto dejó. El Presidente Peña Nieto tapó un hoyo abriendo otro más grande.
Es así que, si bien es cierto que se prometió bajar el precio de los combustibles (que está programado para el tercer año de gobierno) y una forma de hacerlo es reduciendo o eliminando el IEPS de la ecuación, también es igual de cierto que hacerlo implicaría dejar, ya no un bache, sino un vacío económico pues ya no se percibiría una fuerte cantidad de dinero, provocando así un desequilibrio financiero.
Por esto es que, primero, no se puede reducir o eliminar el IEPS de un plumazo porque habrá que determinar de donde se obtendrán esos recursos y segundo, resulta mañoso que la actual legislatura proponga eliminar el impuesto precisamente ahora y votar a favor.
Por lo anterior preguntaría al PRI, PAN, PRD y demás... ¿por qué no presentaron esta iniciativa hace años y la votaron a favor? La respuesta es sencilla, porque eran gobierno y no les convenía reducir o eliminar ese ingreso, ya que se tenían sueldos astronómicos, prestaciones muy superiores a las de ley y se pagaban precios infladísimos a proveedores-cuates.
La baja de combustibles viene, sí o sí, pero será producto de una estrategia bien planeada que puede, no sólo reducir el costo de las gasolinas en el sexenio obradorista, sino que la medida se podrá sostener otro buen número de años más como actualmente lo hacen muchos programas sociales en la CDMX que nacieron cuando AMLO fue Jefe de Gobierno y que aún se mantienen funcionando.
Ya se veía venir, tanta miel no era creíble, pues los equipos de negociación mexicanos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), uno dirigido por Ildefonso Gguajardo y Luis Videgaray, Secretarios de Economía y Relaciones Exteriores respectivamente, que representan los intereses de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto, el otro comandado por Jesús Seade representando al equipo de transición del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, tuvieron una fuerte diferencia en relación a temas energéticos.
Pues resulta que el peñismo quiere dejar bien amarrados los contratos energéticos que ya tienen firmados y su argumento es que el texto Constitucional en diversas partes del Artículo 27 permite la intervención de capital extranjero en esta materia y que llevan mucho tiempo negociando sus cláusulas en el TLCAN.
El argumento
A inicios de la semana Ildefonso Guajardo se manifestó optimista de poder cerrar el Tratado a finales de esta semana para que lo firmara EPN y Jesús Seade simpatizaba con la idea.
Todo iba bien hasta que llegaron al tema más espinoso de todos, el energético, pues el actual gobierno prometió su homólogo estadounidense incluirlo en la renegociación, pues la Reforma Energética ya lo consideraba, sin embargo, esto no comulga con el proyecto de transición, pues el Presidente Electo necesita tener total control del tema energético para llevar a la práctica las promesas de campaña que son la reactivación de las refinerías existentes, la construcción de una más en el Estado de Tabasco y la reducción del precio de las gasolinas a mediados del sexenio, pues los combustibles estarían produciéndose en tierra mexicana, lo que eliminaría los costos de importación y reduciría los de traslado pues se estarían trasladando desde el interior del país a su destino en diferentes puntos de la República.
La prueba de fuego para el equipo de transición de AMLO
Ante tal tensión y viendo la resistencia del gobierno entrante, la administración peñista ha dejado solo a Seade tan solo con una reunión agendada con Robert Lighthizer, el representante de la parte estadounidense en la renegociación del TLCAN, ya que los negociadores de EPN dijeron que no podían hacer semejante propuesta a su contraparte norteamericana porque el tema estaba considerado desde la implementación de la Reforma Energética y en las normas de origen del Tratado.
En dicha reunión, realizada el pasado 21 de agosto, al principio se supo por boca del propio Seade que no se habían dado diferencias y regresó de inmediato a México, mientras que Guajardo y Videgaray se quedaron en Washington para seguir con los diálogos.
Sin embargo, en una filtración se publicó en The Wall Street Journal, se supo que cuando Seade le planteó a Lighthizer la eliminación de la cláusula energética del TLCAN, este le respondió "don't fuck me" (no me jodas) y que de ninguna manera podría presentarle tal cosa al Presidente Donald Trump, pues la rechazaría de inmediato. Así mismo el estadounidense también planteó que esto no sería apoyado ni por empresarios petroleros, ni por la legislatura, sobre todo la Republicana, ya que estos reciben donaciones bastante generosas de dicho sector para sus campañas.
Hay que tomar en cuenta que AMLO muy difícilmente apoyaría la inclusión del tema energético en el TLCAN, pues sería absurdo hacerlo porque la legislatura de mayoría morenista que entrará en una semana, el 1 de septiembre, pondrá en los primeros puntos de la agenda, tanto de San Lázaro como del Senado las modificaciones correspondientes para reorganizar la actual Reforma Energética.
Una tensión esperada y una respuesta por plantear
El asunto se veía venir, pues era ilógico pensar que los empresarios petroleros estadounidenses doblarían las manos fácilmente en pro del interés público del pueblo mexicano, no en balde Lázaro Cárdenas en 1938 terminó expropiando dicha industria.
Ahora bien, si se cierra el libre comercio con Estados Unidos no es el fin del comercio exterior ni un símbolo de quiebra, pues habría que voltear a ver otras opciones, como China, Rusia o países de Centro y Sudamérica, lo que traería excelentes beneficios a México y sus socios comerciales, y en lo particular, estimado lector, pienso que nuestro vecino del Norte necesita más de nosotros, que nosotros de él.
Por lo pronto el tiempo corre y al equipo de transición le urge que se acabe la semana para que los legisladores entrantes puedan poner manos a la obra a la brevedad y apresurar las primeras modificaciones para poner freno a los puntos que ponen en peligro, no solo las promesas del Presidente Electo, sino también la tan necesaria autonomía energética.
Y también habrá que esperar la reacción personal del Presidente Donald Trump quien no se caracteriza precisamente por su paciencia y prudencia y seguramente responderá con un chantaje para resolver la renegociación del TLCAN a favor de los Estados Unidos.
El reloj está en marcha.
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