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viernes, 17 de agosto de 2018

Cancelar el NAICM ¿más barato que conservarlo?




¡Y por fin salió! El Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador recibió el dictamen final del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y se llega a la conclusión de que la cancelación costaría unos $100,000 mdp, los cuales $60,000 mdp correspondería a lo ya hecho y $40,000 mdp por concepto del pago de contratos que ya se firmaron e indemnizaciones.

Las opciones... NAICM vs. Santa Lucía


A este respecto las opciones serían cancelarlo y realizar la obra en la base aérea militar de Santa Lucía mediante una ampliación de dos pistas para uso comercial e infraestructura para la recepción de pasajeros o conservar la construcción actual y continuar, lo que implicaría que el gobierno siguiera inyectando capital para la construcción junto con los inversionistas privados.

Independientemente de la consulta que realizará Andrés Manuel, conservarlo no sólo implicaría el costo de continuar la construcción hasta terminar, sino además habría que costear su mantenimiento, siendo el hundimiento natural del suelo el problema que probablemente generaría más preocupaciones, pues se encuentra sobre la zona del lago de Texcoco. A la fecha no se puede calcular el costo de mantenimiento por este concepto, pues estos son impredecibles y erráticos. En un artículo del 1 de abril de este año este sitio explicaba el problema del hundimiento y el origen del financiamiento que usa el gobierno.


Hay muchos intereses metidos en esta magna obra, entre ellos los del empresario Carlos Slim, quien se ha manifestado una y otra vez a favor de la continuación de la construcción e incluso se dice dispuesto a tomarle la palabra al Presidente Electo y continuar él mismo la construcción. Pero veamos... ¿cuanto costaría mantener los problemas sólo de hundimiento?

Hundimiento del terreno, no hay nada seguro... para bien


La verdad es que es incierto, pues el hundimiento no es uniforme y tampoco se da mes con mes en las mismas proporciones, incluso el Ing. Javier Jiménez Espriú, futuro Secretario de Comunicaciones y Transportes, respaldó esta incertidumbre en la conferencia que se dio sobre el tema pero se ha llegado a hablar de una cifra cercana a los $40,000 mdp anuales.


Ahora, basándonos en esta cifra, si un presidente está en la administración pública federal por 6 años, esto quiere decir que el mantenimiento de este concepto por período de gobierno sería de $240,000 mdp., por lo que cada administración entrante tendría que considerar esta cantidad en su presupuesto de egresos, a lo que hay que agregar también que este gasto sería permanente y podría aumentar; por otro lado, la cancelación costaría solo $100,000 mdp.

Santa Lucía ¿una opción viable?


La otra opción, la de la base militar de Santa Lucía, seguramente también tendrá sus costos de inversión y mantenimiento, pero pensando a largo plazo, definitivamente representaría un egreso mucho menor y previsible, pues el terreno está preparado para este fin y el subsuelo es sólido, por lo que los hundimientos serían inferiores que los de la zona del lago de Texcoco, además se agrega la presencia de dos aeropuertos en la zona centro del país, lo que sería un empuje, tanto para el turismo como para otras actividades comerciales, pues por ejemplo, el tiempo aproximado de traslado del NAICM al Zócalo de la CDMX es de aproximadamente 50 minutos y del aeropuerto de Santa Lucía se hace poco más de 1 hora, por lo que en cuanto a distancias prácticamente no hay diferencias.


Así mismo, por la ubicación del nuevo aeropuerto, el gobierno del Estado de México se vería obligado a mejorar, tanto las vías terrestres de comunicación, como la seguridad de la zona, lo que terminaría impactando la calidad de vida de las personas que viven en los alrededores ¿usted, estimado lector, se imagina un aeropuerto internacional en Santa Lucía conservando la misma infraestructura y seguridad pública? lo más seguro es que no y es precisamente por eso que vale la pena analizar seriamente esta propuesta.


Ahora bien, respecto al retraso en la obra. La construcción actual se retrasará aproximadamente cuatro años en terminar, mientras que para la propuesta de Santa Lucía se prevén seis meses para realizar diversos estudios, más dos años para la construcción de la obra y, aun así, estaría recuperando tiempo, pues para la primera opción se requieren cuatro años, mientras que para la segunda, solo dos años y medio.

Corto plazo vs. Largo plazo


Si se ve en el corto plazo, la apuesta de Santa Lucía parece más costosa, sin embargo, quedaría más sólida que la propuesta actual, por lo que la ganancia estaría a largo plazo, además que el aeropuerto sería propiedad del gobierno federal, lo que podría abaratar incluso el costo de los pasajes de avión, pensando en que se puede reducir la carga tributaria de los mismos, por lo que vale la pena explorar esta propuesta alterna con más seriedad.

¿Ustedes que opinan? no olviden dejar sus comentarios y compartir en sus redes sociales.




domingo, 1 de abril de 2018

El Nuevo Aeropuerto de la CDMX: EPN e inversionistas juegan con el dinero de los trabajadores mexicanos



CARTA ABIERTA A ENRIQUE PEÑA NIETO E INVERSIONISTAS DE LAS AFORES CUYOS FONDOS SON USADOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL NUEVO AEROPUERTO INTERNACIONAL DE LA CIUDAD DE MÉXICO

Para un ciudadano de banqueta de las nuevas generaciones, es decir, todos los que no pertenecemos a alguna familia con privilegios económicos, o bien, que no trabajamos en alguna instancia de gobierno o empresarial de nivel medio o alto, es importante pensar en su futuro como adulto mayor.

Verán, los que empezamos a cotizar en el en los servicios de Seguridad Social después de 1999 ya no gozaremos de una pensión como la tienen algunos de nuestros padres, abuelos, parientes o conocidos y es gracias a nuestro sueldo que mes con mes vamos haciendo el ahorro para nuestro retiro (ojalá y sea de los 65 años de edad en adelante), ya sea por deducciones o por aportaciones de nuestros patrones o aportaciones voluntarias personales. Y es precisamente aquí donde entran las AFORES, quienes reciben dichas aportaciones económicas para invertirlas, hacerlas rendir y generar una ganancia, lo que nos permitirá tener un ingreso cuando, después de los 65 años de edad, no podamos trabajar de forma regular por “X” o “Y” circunstancia.

Ahora hablemos del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICDMX).

Prototipo del NAICDMX
Como es bien sabido de un par de años para acá se ha venido construyendo un nuevo aeropuerto, bastante necesario por cierto, para ayudar a desahogar la alta demanda de vuelos del actual, por lo que se necesitan inversionistas, lo que es absolutamente común. Todo sería aparentemente normal si no fuera por el pequeño detalle de que, pese a contar con otras regiones geográficas con mejores condiciones para esta magna obra, ustedes, Presidente, equipo de trabajo e inversionistas, decidieron construirlo sobre una zona lacustre, el lago de Texcoco, lo que representa un riesgo que considera algunos de los siguientes datos de hundimiento.
Zonas sísmicas de México
* La zona tiene un hundimiento anual de entre 25 y 30 cm. anuales aproximadamente por ser una región lacustre (repito, está sobre un lago) y considerando que NO TIENE LA MOLE DEL AEROPUERTO CONSTRUIDA (lo que por lógica provocará un hundimiento mayor por mucho que se quiera controlar).

Al estar en una zona sísmica el terreno puede experimentar hundimientos imprevistos adicionales, un ejemplo lo tenemos gracias a los lamentables sismos de septiembre de 2017, mismos que provocaron un hundimiento de 5 cm. adicionales, es decir, que el año pasado se tuvo un hundimiento aproximado de entre 30 y 35 cm y no de 25 a 30 cm. que es lo medianamente habitual. Ahora bien, al no poderse predecir el número de sismos que se tendrán ni su intensidad, tampoco se puede saber con exactitud de cuánto podría ser el hundimiento promedio de la zona y tampoco el costo de las reparaciones, lo que representaría.

Zonificación del Valle de México
* Se tendrán que hacer licitaciones futuras para subsanar los hundimientos de construcciones y pistas aéreas, lo que implica un nuevo gasto, cerrar parte del aeropuerto un tiempo para hacer las reparaciones pérdida de ingresos y, claro, un negocio bastante generoso para la empresa que haga los arreglos.

Estos datos son muy preocupantes pues, por ejemplo, con los estragos provocados por los sismos de septiembre del 17, obviamente, se tuvieron que hacer obras extras que no estaban consideradas ya que, como dije en el párrafo anterior, no se puede predecir cuando ocurrirá un sismo y cuál será su intensidad, lo que implica hacer un gasto adicional que, por pequeño que sea, MODIFICA EL PRESUPUESTO ORIGINAL.


Por tanto viene la pregunta obligada. Considerando que el nuevo aeropuerto es una inversión de mediano riesgo y una acción financiera de este tipo implica necesariamente que se puede ganar dinero o se puede perder, y sabiendo que una parte de estos recursos provienen de las AFORES (aproximadamente 10% según la CONSAR) ¿qué garantiza que nuestras AFORES no están en este riesgo de inversión?, ¿qué garantiza que el dinero de los trabajadores está seguro y que no tendrá pérdidas? (las pérdidas son desafortunadamente comunes en estos instrumentos financieros y se aprecia claramente en los estados de cuenta como el de la imagen de abajo), ¿suponiendo que se concluye la obra, en cuánto tiempo los trabajadores recuperarán su inversión y qué porcentaje de las ganancias reales irá de vuelta a las AFORES? Son muchas preguntas válidas que no tienen respuesta.





(da click en la imagen para ampliarla)

Y para rematar, si el Presidente Peña Nieto está echando mano, legal o ilegalmente no lo se, de las AFORES ¿eso quiere decir que no tenía el dinero suficiente para echar a andar esta magna obra a largo plazo siquiera con la inversión inicial?


La pregunta anterior me lleva a expresarle al Presidente Peña Nieto, más allá de decir que se haga o que no se haga, porque sí se necesita hacer: Señor Presidente, las AFORES son el producto de años de trabajo de millones de de mexicanos, no es justo ni ético que simplemente tome nuestro dinero bajo el pretexto de que son fondos de inversión que se dirigen hacia deferentes productos financieros, por lo que en mi facultad de ciudadano mexicano le exijo (como seguramente muchos lo hacen ya), busque recursos económicos por otro lado puesto que, si se sigue el patrón actual, los trabajadores no veremos las ganancias reales de nuestra inversión (porque EL DINERO DE LAS AFORES ES DE LOS TRABAJADORES, NO SUYO, NI DEL GOBIERNO, NI DE LAS EMPRESAS QUE LO ADMINISTRAN) en el nuevo aeropuerto reflejadas en nuestros Fondos de Ahorro para el Retiro, sino una minúscula parte y corremos el riesgo de perder nuestro dinero bajo el argumento de que las AFORES son inversiones y en una inversión se gana y se pierde dinero, así de fácil. Así mismo, ya comenzó el manejo opaco de esos recursos con los fondos de PENSIONISSSTE, mismos que fueron tomados para rescatar a ICA, empresa privada en quiebra que tiene intereses económicos en esta obra; si ya lo hizo con un fondo de ahorro para el retiro que es administrado por el Estado sin dar una sola explicación ¿qué le impediría hacer lo mismo con fondos de otras AFORES?

En fin. No les quito más su valioso tiempo.

Se despide de ustedes un ciudadano que, como muchos, no tiene un futuro resuelto ni asegurado y que, por consecuencia, cuando sea un adulto mayor dependerá de lo ahorrado en su AFORE.




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